Pero después nada es como en las películas. El amor de tu vida no aparece el día de tu boda pidiéndote que te vayas con él porque sabe que en realidad no quieres a la persona que te espera en el altar. En la vida real, si el amor de tu vida no ha aparecido hasta entonces, el día de tu boda se quedará en casa lamentándose como lo hizo siempre desde que te dejó.
En la vida real, los milagros no existen. Ni la buena suerte. Si no te esfuerzas para conseguir tus sueños, no esperes que aparezcan por arte de magia, que llegue alguien y te vaya a conceder tres deseos mágicos. En la vida real tendrás que luchar día a día, romperte la espalda, hacer cosas que no te gusten, para luego, conseguir un mínimo trocito del gran sueño que tanto deseabas.
La vida real. Aquí nada será como te lo plantearon en la gran pantalla. Ni príncipes azules. Ni amigos para toda la vida. Ni primeras veces perfectas. Ni besos perfectos. Ni futuros prometedores. Ni sueños cumplidos.
jueves, 24 de octubre de 2013
sábado, 12 de octubre de 2013
Pero en vez de sol, siento soledad. No veo que el mundo sonría. Siempre me castigué por no sacar provecho de cada segundo de vida. Pero hoy no puedo; ahora no puedo. Sola en casa, una vez más. Por lo menos esta vez entra luz a mi cuarto. Pero mi voz no sale. O lo hace, pero mal. Por lo menos tengo la certeza de que cuando mire atrás recordando los momentos más tristes, este segundo no estará entre ellos. Aunque una lágrima asome. Aunque mil lo hagan. Porque este segundo es pasajero. Lo sé.
Break.
Break.
Break.
Break.
Break.
Break.
Break.
Break.
sábado, 5 de octubre de 2013
Nota para el futuro
No te creas ni una sola palabra. NI UNA. Sólo observa, aprende, calla y actua como mejor puedas y creas. No te fies de nada ni de nadie ya que a lo único que va a llevarte el hacerlo va a ser una infinidad de decepciones y malos tragos. Ayuda, pero no dejes que nadie se aproveche de ti, intenta que tus pensamientos vayan siempre un paso por delante de los de aquel que intente engañarte. Sueña y cumple tus sueños, no los dejes a medias. Y vive, sobre todo vive.
lunes, 30 de septiembre de 2013
La soledad de los incomprendidos, de los que no necesitan de nadie. Que se realizan ellos mismos. Que tienen metas, más allá del día a día. Esos poetas solitarios, artistas frustrados. Que no entienden de realidades absolutas, de sociedades codiciosas, malvadas. Esas almas puramente musicales, seres románticos.
A todos ellos, ¿quién les va a dedicar unos versos, unas míseras líneas? ¿quién les va a preguntar por sus sueños? ¿quién les va a tomar en serio?
A todos ellos, ¿quién les va a dedicar unos versos, unas míseras líneas? ¿quién les va a preguntar por sus sueños? ¿quién les va a tomar en serio?
miércoles, 25 de septiembre de 2013
Y entre leyes y códigos y normas y disposiciones, me pierdo entre las líneas más poéticas que consigo encontrar a cada rato. Me pierdo en pensamientos simbólicos, románticos, acaso musicales, también. Tal vez. Somnolienta y sin aliento, escuchando a tientas un susurro que intenta escapar por la ventana de esta agonía, que intenta callar la voz que grita, pero sin embargo no dice mucho más que él.
domingo, 28 de julio de 2013
domingo, 21 de julio de 2013
Pues decidí que no iba a desperdiciar mi vida con nadie que no la valorase.
Y tú no lo hacías. No valorabas ni un resquicio de todo lo que hacía por ti. Como un perrito arrastrándome, sin decirte nunca que no a nada. Y si osaba hacerlo, siempre con sumo cuidado. Por si saltabas a comerme, una vez más, convirtiéndome, más pequeñita aún de lo que me sentía, porque así me lo hacías sentir.
Pero en parte admito que fue mi culpa, por dejar que todo eso pasara, por asumirlo como obvio. En parte fue mi culpa porque perdí todo el respeto hacia mí misma por una persona que ni si quiera era capaz de verme tal y como era, sino que me amoldaba a sus comodidades. Pero ya no, ya soy feliz.
Y tú no lo hacías. No valorabas ni un resquicio de todo lo que hacía por ti. Como un perrito arrastrándome, sin decirte nunca que no a nada. Y si osaba hacerlo, siempre con sumo cuidado. Por si saltabas a comerme, una vez más, convirtiéndome, más pequeñita aún de lo que me sentía, porque así me lo hacías sentir.
Pero en parte admito que fue mi culpa, por dejar que todo eso pasara, por asumirlo como obvio. En parte fue mi culpa porque perdí todo el respeto hacia mí misma por una persona que ni si quiera era capaz de verme tal y como era, sino que me amoldaba a sus comodidades. Pero ya no, ya soy feliz.
lunes, 15 de julio de 2013
En esta vida, más vale escapar de la ignorancia y la estupidez si no quieres verte atrapado por ellas de un momento a otro, ya que se encuentran en cada esquina de este mundo, acechando sin piedad, hambrientas de nuevas almas fáciles de engañar por la aparente felicidad que éstas desprenden a su paso.
miércoles, 19 de junio de 2013
Es la misma historia de siempre.
Has dedicado gran parte de tu vida a rodearte de gente, para engañarte a ti mismo y no ver esa dolorosa verdad que todos odiamos: la eterna soledad de cada uno.
Puede que tengas a gente, puede que desde que llegues al mundo haya una familia que te acompañe, más adelante puede que aparezcan esos amigos "para toda la vida" con los que tantas experiencias compartirás. Pero llegará un momento en el que al tomar ciertas decisiones, ante ciertas circunstancias, momentos determinados de la vida, nadie más que tú y tu perdidísima cabeza estaréis para hablar.
Lo vas a dar todo por no encontrarte en esta odiosa situación, harás todo lo que te pidan para agradar a los demás y así en algún momento sentir que el resto hace lo mismo por ti. Pero esperas y esperas y lo único que te queda al cabo de un tiempo es esa puta soledad, acompañada, siempre, de ese maldito silencio.
Has dedicado gran parte de tu vida a rodearte de gente, para engañarte a ti mismo y no ver esa dolorosa verdad que todos odiamos: la eterna soledad de cada uno.
Puede que tengas a gente, puede que desde que llegues al mundo haya una familia que te acompañe, más adelante puede que aparezcan esos amigos "para toda la vida" con los que tantas experiencias compartirás. Pero llegará un momento en el que al tomar ciertas decisiones, ante ciertas circunstancias, momentos determinados de la vida, nadie más que tú y tu perdidísima cabeza estaréis para hablar.
Lo vas a dar todo por no encontrarte en esta odiosa situación, harás todo lo que te pidan para agradar a los demás y así en algún momento sentir que el resto hace lo mismo por ti. Pero esperas y esperas y lo único que te queda al cabo de un tiempo es esa puta soledad, acompañada, siempre, de ese maldito silencio.
jueves, 6 de junio de 2013
Y lo fácil que sería todo si siguiera ajena a aquellos problemas que por mi inocencia infantil antes no podía ver, no podía, ni quería, ni intentaba entender. Y lo difícil que es cambiar de bando. Cuando de repente un día te das cuenta de que eres de los que echan la bronca y no de los que hacen las pequeñas trastadas. Cuando eres de los que se encarga de poner el regalo bajo el árbol, y no de los que tienen la gran ilusión de abrirlo.
domingo, 19 de mayo de 2013
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