Que seas mi válvula de escape, esa vitamina única y necesaria para conseguir eso que a veces tan difícil se hace, eso a lo que llaman sonreír.
Que cualquier intento de exprimir el tiempo se quede en fase de simulacro porque se acaba de golpe y sin avisar cuando lo compartimos.
Y así, que todo sea tan sutilmente enredoso pero a la vez fácil, y sobre todo llevadero, improvisado, como estas ganas continuas de sentirte cerca.
Así, justo eso y todo eso que estoy aprendiendo junto a ti.