jueves, 24 de septiembre de 2015

Así

Que seas mi válvula de escape, esa vitamina única y necesaria para conseguir eso que a veces tan difícil se hace, eso a lo que llaman sonreír.

Que cualquier intento de exprimir el tiempo se quede en fase de simulacro porque se acaba de golpe y sin avisar cuando lo compartimos.

Y así, que todo sea tan sutilmente enredoso pero a la vez fácil, y sobre todo llevadero, improvisado,  como estas ganas continuas de sentirte cerca.

Así, justo eso y todo eso que estoy aprendiendo junto a ti.

sábado, 5 de septiembre de 2015

Sólo comparable a esa sensación de paz al sentir tu respiración es el vacío al notarte lejos. Puede que esta sea una de esas veces en las que el arrebato me puede y me brinda de energía por momentos, pero no miento cuando afirmo que por primera vez escribo sin titubeos lo que siento, mientras que siento mucho más de lo que soy capaz de escribir. Porque esta vez va más allá de las palabras. Por primera vez se me quedan cortas.

Se me hace raro cuando se tocan nuestras orejas y de mi boca cuelgan los te quiero que mi vergüenza no se atreve a decir y que mi miedo no puede afrontar.

Todavía me cuesta entender que por fin esté entendiendo lo que nunca entendía: estas ganas convertidas en locura.

Esta noche tendrá sabor a vacío y melancolía, contrastada con toda la belleza y frescura que daba la luna ayer, mientras se reflejaba en una almohada tan pocas veces compartida.