domingo, 17 de noviembre de 2013

Hoy vengo a escribir para hablar de alguien.Alguien en mi vida que con tan pocos años ha tenido que pasar por experiencias durísimas. Y por eso mismo la admiro tanto. Ella, tan aparéntemente frágil, con su dulce voz, y una sonrisa siempre pintada en la cara, se ha enfrentado a todo tipo de problemas que se nos puedan venir a la cabeza, casi siempre en silencio y con una fuerza que pocos podríamos imaginar.

Hoy me quiero dirigir a ti para decirte (aunque ahora las palabras te suenen todas igual de vacías e inútiles, incluso triviales), que sí, que este es otro momento de esos que hay que afrontar, pero no uno de esos de los que te derrumban, sino de los que te hacen más fuerte. Mi querida amiga, te voy a apoyar como siempre he procurado hacer, y de todas las maneras que estén en mis manos. Ahora es el momento de demostrarte a ti misma que eres capaz de todo. Tienes que permitirte llorar, porque llorar es bueno. Desahogarte todo lo que puedas, gritar incluso. Puedes permitirte reclamar todos los abrazos que necesites, los recibirás. Yo voy a estar ahí acompañándote siempre que me dejes.

Cuando la soledad te abrume, cuando los recuerdos te ataquen y las heridas se te empiecen a infectar, quiero que recuerdes que nunca estarás sola, y no tengas miedo de llamarme, para curártelas, porque lo intentaré hacer con el mayor cuidado y cariño que me sea posible.

Siempre estarás en mi vida, a pesar de las circunstancias de ella. Te mereces lo mejor.
"La verdad es como una manta que siempre te deja los pies fríos. La estiras, la extiendes, y nunca es suficiente. La sacudes, le das patadas pero no llega a cubrirnos. Y desde que llegamos llorando, hasta que nos vamos, muriendo, sólo nos cubre la cara mientras gemimos, lloramos, y gritamos."

miércoles, 13 de noviembre de 2013


No acostumbro a hablar de este lugar, pero el caso es que lleva formando parte de mi vida casi la mitad de ella. La gente no entiende que pase aquí horas y horas, tardes enteras. Pero no lo entienden porque no entienden todo lo que este particular edificio me ha dado. Toda la sabiduría, la cultura, los amigos que ha introducido en mi vida. Me ha hecho hasta derramar lágrimas, me ha hecho sufrir incluso, haciéndome vivir una relación de amor-odio continuo, por todos los baches que he tenido que superar, que no han sido pocos, y el esfuerzo tampoco. Pero aún así lo bueno sigue siendo más, las sonrisas con cada melodía bien tocada, la admiración por aquellos que tanto saben y comparten sus conocimientos con todos nosotros, ese ímpetu, esas ganas e ilusión por hacer algo que muy pocos entienden que hagamos por gusto y tanto, tantísimo trabajo y esfuerzo.

lunes, 11 de noviembre de 2013

La verdad es que nunca me disgustó haber nacido en noviembre. Siempre me ha gustado este mes, frío y lluvioso,de calles tan prematuramente oscurecidas, prisas y quehaceres. Supongo que me gusta porque este día rompe con todo eso, acunándome y meciéndome tranquilamente, recordándome quién soy. Puede que también sea porque me hace pensar que mis padres se quisieron en los inicios de alguna primavera lejana, ajenos a todo lo que crearon, hasta hoy.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Ese masoquismo que me impulsa a escuchar esas canciones que me recuerdan todo lo que nunca podrá ser. Y esa manera de viajar en el tiempo cada vez que lo hago, traslandándome a otro lugar, tan lejano y feliz, si cabe. Y mirarme a través de los años riéndome de la ingenua de entonces, esa que creía que sería tan fácil.