Puedo empezar diciendo que acostumbro a ser
precavida: prefiero no meterme en las cosas que no vienen conmigo para no acabar mal....o por simples principios que no quiero romper. La cosa es que por culpa de esto suelo salir perdiendo...
Me muestro bastante
insegura ante muchas decisiones, o simplemente ante el mundo, uno de mis mayores miedos es no ser aceptada, ser despreciada, rechazada, apartada.

Puedo llegar a ser muy
rara y he observado más de una vez que me miran con cara extraña; aunque también hay veces que me siento como
una más de todas, una que viste igual, habla, ríe, llora... igual que todas las demás. Y no me gusta.
Soy una
indecisa, nunca me gustó optar por algo descartando otras opciones. Admito que muchas veces me dejo llevar por los que me rodean, sin ser capaz, inconscientemente, de tener pensamientos propios. Me abruma. Cuando hay un problema con más de una persona, me gusta ponerme en el lugar de cada una de ellas, pero a veces me sale mal y acabo sin saber qué pensar, qué opinar, por quién optar.
Soy bastante
ilusa, aunque poco a poco lo voy superando, procuro tener cuidado a la hora de elegir un sueño, y así luego no tengo que llevarme ninguna torta más de la vida. Soy un poco
contradictoria; me gusta que la gente sea sincera conmigo y me hable de sus sentimientos sin ningún problema, y luego yo no soy capaz de ofrecer lo mismo. Hay veces que me llego a odiar por querer hacer algo con todas mis fuerzas, y no ser capaz cuando tengo la ocasión. Y luego me arrepiento, me arrepiento y me harto. Me harto de mí misma.
De mí, mis defectos, y todas las inseguridades que hacen que éstos aumenten.