Es la misma historia de siempre.
Has dedicado gran parte de tu vida a rodearte de gente, para engañarte a ti mismo y no ver esa dolorosa verdad que todos odiamos: la eterna soledad de cada uno.
Puede que tengas a gente, puede que desde que llegues al mundo haya una familia que te acompañe, más adelante puede que aparezcan esos amigos "para toda la vida" con los que tantas experiencias compartirás. Pero llegará un momento en el que al tomar ciertas decisiones, ante ciertas circunstancias, momentos determinados de la vida, nadie más que tú y tu perdidísima cabeza estaréis para hablar.
Lo vas a dar todo por no encontrarte en esta odiosa situación, harás todo lo que te pidan para agradar a los demás y así en algún momento sentir que el resto hace lo mismo por ti. Pero esperas y esperas y lo único que te queda al cabo de un tiempo es esa puta soledad, acompañada, siempre, de ese maldito silencio.
miércoles, 19 de junio de 2013
jueves, 6 de junio de 2013
Y lo fácil que sería todo si siguiera ajena a aquellos problemas que por mi inocencia infantil antes no podía ver, no podía, ni quería, ni intentaba entender. Y lo difícil que es cambiar de bando. Cuando de repente un día te das cuenta de que eres de los que echan la bronca y no de los que hacen las pequeñas trastadas. Cuando eres de los que se encarga de poner el regalo bajo el árbol, y no de los que tienen la gran ilusión de abrirlo.
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