viernes, 11 de julio de 2014

Sólo diré una cosa.

Cuando tengas dudas, quédate con aquello que te hace sonreír.

Fin.

martes, 8 de julio de 2014

Y se puso a ordenar recuerdos en cajas, clasificando, intentando discernir los positivos de los negativos, tratando de aclarar cuáles merecía la pena guardar y cuáles no le harían ningún tipo de bien. Pero llegando siempre a la conclusión de que todos y cada uno de ellos constituía el símbolo de momentos y experiencias que la habían hecho llegar a donde estaba, a ser quién era.
Pero de golpe, se encontró con que cada noche no recordaba ya con quién debía soñar. Ni en quién debía pensar para no terminar en pesadilla. Y, cada noche, una vez más, cada solitaria noche, le abrumaban los pensamientos mortíferos, cada sueño acompañado de pensamientos moribundos, macabros, y casi reales.
Todas las madrugadas se convirtieron en no deseadas, se convirtieron en la parte más dura del día, haciendo cualquier cosa por evitar que llegase el momento de cerrar los ojos.

Aunque, obviamente, cualquier intento sería inútil, al fin y al cabo. Y a esas alturas, además, no merecía la pena intentarlo tanto.