jueves, 6 de junio de 2013

Y lo fácil que sería todo si siguiera ajena a aquellos problemas que por mi inocencia infantil antes no podía ver, no podía, ni quería, ni intentaba entender. Y lo difícil que es cambiar de bando. Cuando de repente un día te das cuenta de que eres de los que echan la bronca y no de los que hacen las pequeñas trastadas. Cuando eres de los que se encarga de poner el regalo bajo el árbol, y no de los que tienen la gran ilusión de abrirlo. 

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