miércoles, 19 de junio de 2013

Es la misma historia de siempre.
Has dedicado gran parte de tu vida a rodearte de gente, para engañarte a ti mismo y no ver esa dolorosa verdad que todos odiamos: la eterna soledad de cada uno.
Puede que tengas a gente, puede que desde que llegues al mundo haya una familia que te acompañe, más adelante puede que aparezcan esos amigos "para toda la vida" con los que tantas experiencias compartirás. Pero llegará un momento en el que al tomar ciertas decisiones, ante ciertas circunstancias, momentos determinados de la vida, nadie más que tú y tu perdidísima cabeza estaréis para hablar.
Lo vas a dar todo por no encontrarte en esta odiosa situación, harás todo lo que te pidan para agradar a los demás y así en algún momento sentir que el resto hace lo mismo por ti. Pero esperas y esperas y lo único que te queda al cabo de un tiempo es esa puta soledad, acompañada, siempre, de ese maldito silencio.

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