jueves, 24 de octubre de 2013

Pero después nada es como en las películas. El amor de tu vida no aparece el día de tu boda pidiéndote que te vayas con él porque sabe que en realidad no quieres a la persona que te espera en el altar. En la vida real, si el amor de tu vida no ha aparecido hasta entonces, el día de tu boda se quedará en casa lamentándose como lo hizo siempre desde que te dejó.

En la vida real, los milagros no existen. Ni la buena suerte. Si no te esfuerzas para conseguir tus sueños, no esperes que aparezcan por arte de magia, que llegue alguien y te vaya a conceder tres deseos mágicos. En la vida real tendrás que luchar día a día, romperte la espalda, hacer cosas que no te gusten, para luego, conseguir un mínimo trocito del gran sueño que tanto deseabas.

La vida real. Aquí nada será como te lo plantearon en la gran pantalla. Ni príncipes azules. Ni amigos para toda la vida. Ni primeras veces perfectas. Ni besos perfectos. Ni futuros prometedores. Ni sueños cumplidos.

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