Mi corazón sonriendo
después de todo,
dispuesto a sentir,
de verdad,
sin miedos esta vez,
parece ser.
Ese olor, dulce,
se impregna
en todo lo que tocas,
y cuando me tocas
y sueño,
que puedo volar,
de verdad puedo volar.
Y tu mirada, fija,
sumergida,
nadando en la mía,
como nunca,
como nadie,
como nunca nadie,
tan profúndamente,
explorando
lo nunca buceado.
De verdad,
esta vez,
sin miedo,
por primera vez.
Mi corazón sonríe,
y no por compromiso,
lo hace sin pedir permiso.