miércoles, 27 de mayo de 2015

Mi corazón sonriendo
después de todo,
dispuesto a sentir,
de verdad,
sin miedos esta vez,
parece ser.

Ese olor, dulce,
se impregna
en todo lo que tocas,
y cuando me tocas
y sueño,
que puedo volar,
de verdad puedo volar.

Y tu mirada, fija,
sumergida,
nadando en la mía,
como nunca,
como nadie,
como nunca nadie,
tan profúndamente,
explorando
lo nunca buceado.

De verdad,
esta vez,
sin miedo,
por primera vez.
Mi corazón sonríe,
y no por compromiso,
lo hace sin pedir permiso.

sábado, 16 de mayo de 2015

Me apetece que me guste.
Me apetece sentir esto.
Puede que porque esté cansada
de dar cada paso con miedo,
si esto no me lo da,
y quiero ir más allá.
Porque no me cuesta,
me sale solo.
Me sale sola,
esta sonrisa,
al ver la tuya.
Puta cara de tonta.
Pero me da igual,
es tan diferente,
y tan agradable,
y tan yo.
Que siempre quiero más.

miércoles, 13 de mayo de 2015

Pensando en todo lo que haría si no me diera por tanto pensar. Si no me callara tanto, por miedo a lo de siempre. Por miedo a correr. Por miedo a hacer lo que realmente saldría de mí si dejara de recordarme esos precedentes. Que me abruman y martillean el alma,  impidiéndome adentrarme en su gemela.

Oigo cómo lloran mis ganas, cómo gimen de deseo mis sueños, cómo suplican por seguir probando de esa droga que acaban de hallar. Pero con el mismo temor a lo de siempre: a descubrir que no es más que un dulce caramelo, del que se empacharán tarde o temprano.

lunes, 4 de mayo de 2015

Pretendía ser responsable y consciente de cada acto, hacer las cosas "como es debido". Y al instante me reía. Qué ingenua pretensión. Sabía que siempre había amado el arte de dejarse llevar, esa sensación de volar al ritmo del segundero, sin pensar. Resulta todo tan fácil así, no sé, es sencillo, placentero. "¿Qué más da?" me decía. Poco tardaban en aparecer esos pepitos grillos, que aburridos con sus perfectas y acomodadas conciencias necesitaban hurgar en las ajenas. Déjenme vivir, ¿quieren?.