sábado, 16 de mayo de 2015

Me apetece que me guste.
Me apetece sentir esto.
Puede que porque esté cansada
de dar cada paso con miedo,
si esto no me lo da,
y quiero ir más allá.
Porque no me cuesta,
me sale solo.
Me sale sola,
esta sonrisa,
al ver la tuya.
Puta cara de tonta.
Pero me da igual,
es tan diferente,
y tan agradable,
y tan yo.
Que siempre quiero más.

miércoles, 13 de mayo de 2015

Pensando en todo lo que haría si no me diera por tanto pensar. Si no me callara tanto, por miedo a lo de siempre. Por miedo a correr. Por miedo a hacer lo que realmente saldría de mí si dejara de recordarme esos precedentes. Que me abruman y martillean el alma,  impidiéndome adentrarme en su gemela.

Oigo cómo lloran mis ganas, cómo gimen de deseo mis sueños, cómo suplican por seguir probando de esa droga que acaban de hallar. Pero con el mismo temor a lo de siempre: a descubrir que no es más que un dulce caramelo, del que se empacharán tarde o temprano.

lunes, 4 de mayo de 2015

Pretendía ser responsable y consciente de cada acto, hacer las cosas "como es debido". Y al instante me reía. Qué ingenua pretensión. Sabía que siempre había amado el arte de dejarse llevar, esa sensación de volar al ritmo del segundero, sin pensar. Resulta todo tan fácil así, no sé, es sencillo, placentero. "¿Qué más da?" me decía. Poco tardaban en aparecer esos pepitos grillos, que aburridos con sus perfectas y acomodadas conciencias necesitaban hurgar en las ajenas. Déjenme vivir, ¿quieren?.

miércoles, 11 de febrero de 2015

No me gusta escribir sobre decepciones. Suenan tan victimistas, melodramáticas, exageradas.
Paranoicas.
Pero tan reales, y, por desgracia, habituales.
Siempre, o normalmente, les precede una ilusión, planeada o idealizada de alguna manera. Por muy absurdo, simple, banal que sea el tema,
Pero la decepción suele ser como un abrir de ojos, un despertar de un sueño en el que se estaba inmerso. Un darse cuenta de la realidad. Y un camio de actitud, más acorde con lo que se merece cada uno, y no tan optimista respecto a todo. Respecto a todos.

martes, 4 de noviembre de 2014

PLEGARIA CONCUPISCENTE

Atrápame.
Que tus garras me hagan tuya,
nos hagan uno.
Y que el frío se convierta en leyenda por unas horas.

Hazlo como sea,
lento cuando te lo pida
y rápido cuando sea preciso.
Preciosamente perfecto.

Como esos dedos,
recorriendo el camino ya trazado
por tu mirada segundos antes.

Románticamente violento,
pero perfectamente sincero.
Sin complejos, ni secretos, ni reproches, ni argumentos.

Toda tuya,
todo nuestro.

viernes, 11 de julio de 2014

Sólo diré una cosa.

Cuando tengas dudas, quédate con aquello que te hace sonreír.

Fin.

martes, 8 de julio de 2014

Y se puso a ordenar recuerdos en cajas, clasificando, intentando discernir los positivos de los negativos, tratando de aclarar cuáles merecía la pena guardar y cuáles no le harían ningún tipo de bien. Pero llegando siempre a la conclusión de que todos y cada uno de ellos constituía el símbolo de momentos y experiencias que la habían hecho llegar a donde estaba, a ser quién era.
Pero de golpe, se encontró con que cada noche no recordaba ya con quién debía soñar. Ni en quién debía pensar para no terminar en pesadilla. Y, cada noche, una vez más, cada solitaria noche, le abrumaban los pensamientos mortíferos, cada sueño acompañado de pensamientos moribundos, macabros, y casi reales.
Todas las madrugadas se convirtieron en no deseadas, se convirtieron en la parte más dura del día, haciendo cualquier cosa por evitar que llegase el momento de cerrar los ojos.

Aunque, obviamente, cualquier intento sería inútil, al fin y al cabo. Y a esas alturas, además, no merecía la pena intentarlo tanto.

jueves, 16 de enero de 2014

Recuerdo cuando me perdía en el tiempo escribiendo, cuando mi mano era capaz de viajar a la velocidad de la luz, fluyendo sobre un papel simplemente expulsando todo lo de dentro, lo que fui incapaz de sacar cuando me preguntaron. Recuerdo que siempre me resultó más fácil dejarlo todo por escrito, para nunca olvidar quién me hizo daño, porque con el tiempo me di cuenta de que mi débil corazón olvidaba rápido y era capaz de perdonar todas las traiciones y puñaladas, porque se negaba a admitir, a asumir, la crueldad de todo al rededor. Recuerdo oscuras horas de insomnio, meditando, sobre si sí o si no, sobre lo real, lo imaginario, lo futuro, lo pasado.  Pero sobre todo lo presente. Y el miedo que me infundía todo aquello.
Recuerdo la tranquilidad después de soltarlo todo, de dejarlo caer, y plasmarse, esa placentera calma, después de un éxtasis de palabras amontonadas, un sin fin de ideas embadurnadas de miles de ilusiones, cargadas de, al fin y al cabo, silencio y soledad.

lunes, 23 de diciembre de 2013

Hace algo así como dos años qe tuve la suerte de conocer a una persona que ha marcado mi vida. Una persona que me ha enseñado cosas tan simples como lo fácil que es ser amable con la gente, que es mucho más agradable tener un gesto educado que mirar mal al prógimo por cualquier tontería. Me atrevería a decir que es una de las mejores personas que conozco, en cuanto a dar a los demás, me refiero. Aun y todas las adversidades que le ha puesto la vida, él siempre sigue adelante con esa sonrisa y algo que ofrecer. Ofrecer incluso a quien vaya a apoyarle, da la vuelta a la situación y es capaz de crear una totalmente distinta en la que él es quien se preocupa y anima al que intenta animar. Tiene detalles perfectos, inusuales y específicos con cada persona que hace crear un vínculo especial con cada una de ellas, consiguiendo así estar siempre rodeado de gente que le quiere, porque se gana ese querer. Es simplemente indescriptible con palabras. Me ha dado lecciones de vida y me ha dedicado palabras que me han dejado a mí sin ellas. 
Y eso, lo de callarme, digo, poca gente lo consigue con tanta facilidad.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Y (desgraciadamente) una vez más, voy a dedicarme unos minutos a plasmar unas palabras surgidas a causa de otro adiós.
Otro adiós, que duele, cercano, que hiere.
Pero un hola  a palabras de ternura, de cariño infinito, de apoyo incondicional, pase lo que pase, sea la hora que sea.
No te caigas, por favor, mantente fuerte como así lo has sido siempre. Vacía la rabia siempre que quieras llorar, expulsando todo el dolor que este tiempo has tenido que aguantar y observar.

Ahora es momento de descansar, ella duerme tranquila y te cuida más fuerte que nunca, porque ahora ella eres tú, ella es él, ella es nosotros, y mientras lo seamos, nunca se habrá ido.

martes, 3 de diciembre de 2013

Supongo que es ese momento, cuando empieza a sonar, pero sin embargo no cambias de canción, como otras veces hacías. Te paras a pensar y te planteas si entonces ha dejado de significar algo para ti. Pero no es así, nunca dejará de significarlo, y lo sabes. Pero ese significado, ahora se ha convertido en sonrisa, y no en punzada, se ha convertido en dulce añoranza, y no en amargo anhelo.

Supongo que es ese momento, ese preciso momento, cuando suenan las primeras notas de ese acorde que tanto te ha golpeado y que ahora te roza suavemente el alma.