Y se puso a ordenar recuerdos en cajas, clasificando, intentando discernir los positivos de los negativos, tratando de aclarar cuáles merecía la pena guardar y cuáles no le harían ningún tipo de bien. Pero llegando siempre a la conclusión de que todos y cada uno de ellos constituía el símbolo de momentos y experiencias que la habían hecho llegar a donde estaba, a ser quién era.
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