martes, 8 de noviembre de 2016

Súmame años, réstame dedos. Dedos que contar a la hora de contar gente, personas. Súmame años, réstame sonrisas, sueños, ilusiones, canciones compartidas. Aunque el melodrama no es siempre el protagonista, admitámoslo, no todo van a ser fórmulas inversamente proporcionales. Está bien, sumemos experiencias, viajes, súmame algo de amor, por qué no. Pero suma algo de ru(t)ina también, que nunca es tan poca como nos gustaría. Y al final el tiempo se acaba convirtiendo en el triste augurio del más previsible futuro que abruma, al final. Sonará oscuro, deprimente, sonará exagerado... Suma años, resta vida.

domingo, 24 de enero de 2016

Un día de esos, en los que todo es irritante.

Ese que se te cruza por la calle, la voz que te llama constatemente para no decir nada, las sonrisas que en vez de animarte te amargan, la merienda que te revuelve el estómago sin abrírtelo, y el chiste que te enfurece en lugar de hacerte reír.

No te sirve de nada lo de siempre, nada de lo que siempre te cura de cualquier drama. Hoy es inútil.

Ni sus labios, ni su melodía, ni su sabor, ni su poesía.

Un día de esos, en el que el domingo es más domingo que nunca, el espacio nunca te parece suficiente, ni el silencio tan absoluto como debería.

Uno de esos días.

lunes, 21 de diciembre de 2015

Explícame cómo has hecho,
para darle la vuelta a todo.
Ponerlo patas arriba
y que me suene y me sepa
mejor que nunca.

Explícame cómo has hecho,
qué clase de brujería es esta,
que me resulta tan agradable
cualquier cosa que antes no tanto,
por el hecho de tu presencia.

Quiero saber.
Qué utilizas para convertir en música tu voz,
en droga tus labios,
en veneno tu ausencia,
en cielo tu cama.

domingo, 15 de noviembre de 2015

No me dejan soñar,
no me dejan cantar.
Cómo voy a hacerlo
mientras ahí fuera se matan.
Mientras unos matan,
mientras unos juegan a ser Dios,
o se atreven a actuar en su nombre.

¿Cómo voy a soñar?
¿Cómo voy a cantar?
¿Cómo voy a frenar estas lágrimas?
Estoy de luto por el mundo,
por quienes sólo reciben bombazos,
por las voces que nunca salieron,
por aquellas que fueron calladas a balazos.

¿Que por qué lloro?
¿Que por qué no sueño?
¿Que por qué no canto?
Porque hay más declaraciones de guerra que de amor.
Porque me duelen los silencios que deberían ser música,
el miedo que debería ser júbilo,
la sangre que debería se agua.

¿Cómo voy a soñar?
¿Cómo voy a cantar?
¿Cómo no voy a llorar?

viernes, 9 de octubre de 2015

Antítesis

Cada momento acompasado,
que sincronizo mi ritmo a tus pasos,
como un regalo.
Trombas de agua dulce
caen de las nubes de mi pelo
si lo besas,
si te acercas.

Como intentar convertir en metáforas todo lo que creas en mí,
como tratar de no necesitarte,
de no ver tus manos en la oscuridad de cada madrugada:
antítesis de cordura.

jueves, 24 de septiembre de 2015

Así

Que seas mi válvula de escape, esa vitamina única y necesaria para conseguir eso que a veces tan difícil se hace, eso a lo que llaman sonreír.

Que cualquier intento de exprimir el tiempo se quede en fase de simulacro porque se acaba de golpe y sin avisar cuando lo compartimos.

Y así, que todo sea tan sutilmente enredoso pero a la vez fácil, y sobre todo llevadero, improvisado,  como estas ganas continuas de sentirte cerca.

Así, justo eso y todo eso que estoy aprendiendo junto a ti.

sábado, 5 de septiembre de 2015

Sólo comparable a esa sensación de paz al sentir tu respiración es el vacío al notarte lejos. Puede que esta sea una de esas veces en las que el arrebato me puede y me brinda de energía por momentos, pero no miento cuando afirmo que por primera vez escribo sin titubeos lo que siento, mientras que siento mucho más de lo que soy capaz de escribir. Porque esta vez va más allá de las palabras. Por primera vez se me quedan cortas.

Se me hace raro cuando se tocan nuestras orejas y de mi boca cuelgan los te quiero que mi vergüenza no se atreve a decir y que mi miedo no puede afrontar.

Todavía me cuesta entender que por fin esté entendiendo lo que nunca entendía: estas ganas convertidas en locura.

Esta noche tendrá sabor a vacío y melancolía, contrastada con toda la belleza y frescura que daba la luna ayer, mientras se reflejaba en una almohada tan pocas veces compartida.

martes, 21 de julio de 2015

Tantas cosas que te he dicho,  y tantas cosas por decir, que seguramente nunca te diré. También otras pocas que me arrepiento de haberte dicho. Esas nunca las olvides, úsalas para recordarme hasta qué punto puede llegar mi estupidez, arriesgando tu amor incondicional por simples momentos de mero orgullo pueril.

Puede que no uses las palabras, pero ambos, ambas, sabemos que el amor que tú transmites se materializa en peticiones de besos en la mejilla a más no poder y comidas calientes de mediodía. Y yo te corresponderé siempre, no hay duda, siempre que tú me dejes ser la nieta de tus ojos, en cada palabra tuya, tanto de reproche como de admiración y orgullo. En cada amanecer que permaneces en el mundo. En cada anochecer que la luna ilumina tus ojos con vida.

Sabes, cada vez que me imagino que me faltas, me entran los impulsos de cerciorarme de que sabes todo esto, ya te lo haga saber con hechos, gestos, o simplemente miradas. Por eso, mi mente necesita egoístamente pedirte que nunca te vayas, que no imagina un mundo de sonrisas sin ti.

viernes, 26 de junio de 2015

Me río yo de sus drogas,
teniendo este olor en mi almohada;
sus síndromes de abstinencia
no conocen de desesperaciones
tales como las de estas horas
que no avanzan esperando
esas manos que nunca llegan.

Me río de sus placeres
superfluos, con sabor a plástico,
prefiero el café, aun sin gustarme su amargura.
Cierro la ventana a todo lo demás,
soñar se ha vuelto fácil de golpe,
y ya me da igual cualquier reacción alérgica con tal de poder olerte.

jueves, 11 de junio de 2015

Abrumándome los pensamientos de "tal día a estas horas, tal día a estas horas..." y acabar la frase siempre con un "en tu cama". Y no encontrar nunca el momento en el que vaya a repetirse, y no ver nunca la hora en el que vuelva a probarte.

miércoles, 27 de mayo de 2015

Mi corazón sonriendo
después de todo,
dispuesto a sentir,
de verdad,
sin miedos esta vez,
parece ser.

Ese olor, dulce,
se impregna
en todo lo que tocas,
y cuando me tocas
y sueño,
que puedo volar,
de verdad puedo volar.

Y tu mirada, fija,
sumergida,
nadando en la mía,
como nunca,
como nadie,
como nunca nadie,
tan profúndamente,
explorando
lo nunca buceado.

De verdad,
esta vez,
sin miedo,
por primera vez.
Mi corazón sonríe,
y no por compromiso,
lo hace sin pedir permiso.

sábado, 16 de mayo de 2015

Me apetece que me guste.
Me apetece sentir esto.
Puede que porque esté cansada
de dar cada paso con miedo,
si esto no me lo da,
y quiero ir más allá.
Porque no me cuesta,
me sale solo.
Me sale sola,
esta sonrisa,
al ver la tuya.
Puta cara de tonta.
Pero me da igual,
es tan diferente,
y tan agradable,
y tan yo.
Que siempre quiero más.

miércoles, 13 de mayo de 2015

Pensando en todo lo que haría si no me diera por tanto pensar. Si no me callara tanto, por miedo a lo de siempre. Por miedo a correr. Por miedo a hacer lo que realmente saldría de mí si dejara de recordarme esos precedentes. Que me abruman y martillean el alma,  impidiéndome adentrarme en su gemela.

Oigo cómo lloran mis ganas, cómo gimen de deseo mis sueños, cómo suplican por seguir probando de esa droga que acaban de hallar. Pero con el mismo temor a lo de siempre: a descubrir que no es más que un dulce caramelo, del que se empacharán tarde o temprano.

lunes, 4 de mayo de 2015

Pretendía ser responsable y consciente de cada acto, hacer las cosas "como es debido". Y al instante me reía. Qué ingenua pretensión. Sabía que siempre había amado el arte de dejarse llevar, esa sensación de volar al ritmo del segundero, sin pensar. Resulta todo tan fácil así, no sé, es sencillo, placentero. "¿Qué más da?" me decía. Poco tardaban en aparecer esos pepitos grillos, que aburridos con sus perfectas y acomodadas conciencias necesitaban hurgar en las ajenas. Déjenme vivir, ¿quieren?.

miércoles, 11 de febrero de 2015

No me gusta escribir sobre decepciones. Suenan tan victimistas, melodramáticas, exageradas.
Paranoicas.
Pero tan reales, y, por desgracia, habituales.
Siempre, o normalmente, les precede una ilusión, planeada o idealizada de alguna manera. Por muy absurdo, simple, banal que sea el tema,
Pero la decepción suele ser como un abrir de ojos, un despertar de un sueño en el que se estaba inmerso. Un darse cuenta de la realidad. Y un camio de actitud, más acorde con lo que se merece cada uno, y no tan optimista respecto a todo. Respecto a todos.

martes, 4 de noviembre de 2014

PLEGARIA CONCUPISCENTE

Atrápame.
Que tus garras me hagan tuya,
nos hagan uno.
Y que el frío se convierta en leyenda por unas horas.

Hazlo como sea,
lento cuando te lo pida
y rápido cuando sea preciso.
Preciosamente perfecto.

Como esos dedos,
recorriendo el camino ya trazado
por tu mirada segundos antes.

Románticamente violento,
pero perfectamente sincero.
Sin complejos, ni secretos, ni reproches, ni argumentos.

Toda tuya,
todo nuestro.

viernes, 11 de julio de 2014

Sólo diré una cosa.

Cuando tengas dudas, quédate con aquello que te hace sonreír.

Fin.

martes, 8 de julio de 2014

Y se puso a ordenar recuerdos en cajas, clasificando, intentando discernir los positivos de los negativos, tratando de aclarar cuáles merecía la pena guardar y cuáles no le harían ningún tipo de bien. Pero llegando siempre a la conclusión de que todos y cada uno de ellos constituía el símbolo de momentos y experiencias que la habían hecho llegar a donde estaba, a ser quién era.
Pero de golpe, se encontró con que cada noche no recordaba ya con quién debía soñar. Ni en quién debía pensar para no terminar en pesadilla. Y, cada noche, una vez más, cada solitaria noche, le abrumaban los pensamientos mortíferos, cada sueño acompañado de pensamientos moribundos, macabros, y casi reales.
Todas las madrugadas se convirtieron en no deseadas, se convirtieron en la parte más dura del día, haciendo cualquier cosa por evitar que llegase el momento de cerrar los ojos.

Aunque, obviamente, cualquier intento sería inútil, al fin y al cabo. Y a esas alturas, además, no merecía la pena intentarlo tanto.

jueves, 16 de enero de 2014

Recuerdo cuando me perdía en el tiempo escribiendo, cuando mi mano era capaz de viajar a la velocidad de la luz, fluyendo sobre un papel simplemente expulsando todo lo de dentro, lo que fui incapaz de sacar cuando me preguntaron. Recuerdo que siempre me resultó más fácil dejarlo todo por escrito, para nunca olvidar quién me hizo daño, porque con el tiempo me di cuenta de que mi débil corazón olvidaba rápido y era capaz de perdonar todas las traiciones y puñaladas, porque se negaba a admitir, a asumir, la crueldad de todo al rededor. Recuerdo oscuras horas de insomnio, meditando, sobre si sí o si no, sobre lo real, lo imaginario, lo futuro, lo pasado.  Pero sobre todo lo presente. Y el miedo que me infundía todo aquello.
Recuerdo la tranquilidad después de soltarlo todo, de dejarlo caer, y plasmarse, esa placentera calma, después de un éxtasis de palabras amontonadas, un sin fin de ideas embadurnadas de miles de ilusiones, cargadas de, al fin y al cabo, silencio y soledad.