martes, 21 de julio de 2015
Puede que no uses las palabras, pero ambos, ambas, sabemos que el amor que tú transmites se materializa en peticiones de besos en la mejilla a más no poder y comidas calientes de mediodía. Y yo te corresponderé siempre, no hay duda, siempre que tú me dejes ser la nieta de tus ojos, en cada palabra tuya, tanto de reproche como de admiración y orgullo. En cada amanecer que permaneces en el mundo. En cada anochecer que la luna ilumina tus ojos con vida.
Sabes, cada vez que me imagino que me faltas, me entran los impulsos de cerciorarme de que sabes todo esto, ya te lo haga saber con hechos, gestos, o simplemente miradas. Por eso, mi mente necesita egoístamente pedirte que nunca te vayas, que no imagina un mundo de sonrisas sin ti.
viernes, 26 de junio de 2015
Me río yo de sus drogas,
teniendo este olor en mi almohada;
sus síndromes de abstinencia
no conocen de desesperaciones
tales como las de estas horas
que no avanzan esperando
esas manos que nunca llegan.
Me río de sus placeres
superfluos, con sabor a plástico,
prefiero el café, aun sin gustarme su amargura.
Cierro la ventana a todo lo demás,
soñar se ha vuelto fácil de golpe,
y ya me da igual cualquier reacción alérgica con tal de poder olerte.
jueves, 11 de junio de 2015
miércoles, 27 de mayo de 2015
Mi corazón sonriendo
después de todo,
dispuesto a sentir,
de verdad,
sin miedos esta vez,
parece ser.
Ese olor, dulce,
se impregna
en todo lo que tocas,
y cuando me tocas
y sueño,
que puedo volar,
de verdad puedo volar.
Y tu mirada, fija,
sumergida,
nadando en la mía,
como nunca,
como nadie,
como nunca nadie,
tan profúndamente,
explorando
lo nunca buceado.
De verdad,
esta vez,
sin miedo,
por primera vez.
Mi corazón sonríe,
y no por compromiso,
lo hace sin pedir permiso.
sábado, 16 de mayo de 2015
Me apetece que me guste.
Me apetece sentir esto.
Puede que porque esté cansada
de dar cada paso con miedo,
si esto no me lo da,
y quiero ir más allá.
Porque no me cuesta,
me sale solo.
Me sale sola,
esta sonrisa,
al ver la tuya.
Puta cara de tonta.
Pero me da igual,
es tan diferente,
y tan agradable,
y tan yo.
Que siempre quiero más.
miércoles, 13 de mayo de 2015
Pensando en todo lo que haría si no me diera por tanto pensar. Si no me callara tanto, por miedo a lo de siempre. Por miedo a correr. Por miedo a hacer lo que realmente saldría de mí si dejara de recordarme esos precedentes. Que me abruman y martillean el alma, impidiéndome adentrarme en su gemela.
Oigo cómo lloran mis ganas, cómo gimen de deseo mis sueños, cómo suplican por seguir probando de esa droga que acaban de hallar. Pero con el mismo temor a lo de siempre: a descubrir que no es más que un dulce caramelo, del que se empacharán tarde o temprano.
lunes, 4 de mayo de 2015
miércoles, 11 de febrero de 2015
No me gusta escribir sobre decepciones. Suenan tan victimistas, melodramáticas, exageradas.
Paranoicas.
Pero tan reales, y, por desgracia, habituales.
Siempre, o normalmente, les precede una ilusión, planeada o idealizada de alguna manera. Por muy absurdo, simple, banal que sea el tema,
Pero la decepción suele ser como un abrir de ojos, un despertar de un sueño en el que se estaba inmerso. Un darse cuenta de la realidad. Y un camio de actitud, más acorde con lo que se merece cada uno, y no tan optimista respecto a todo. Respecto a todos.
martes, 4 de noviembre de 2014
PLEGARIA CONCUPISCENTE
Que tus garras me hagan tuya,
nos hagan uno.
Y que el frío se convierta en leyenda por unas horas.
Hazlo como sea,
lento cuando te lo pida
y rápido cuando sea preciso.
Preciosamente perfecto.
Como esos dedos,
recorriendo el camino ya trazado
por tu mirada segundos antes.
Románticamente violento,
pero perfectamente sincero.
Sin complejos, ni secretos, ni reproches, ni argumentos.
Toda tuya,
todo nuestro.
viernes, 11 de julio de 2014
martes, 8 de julio de 2014
Todas las madrugadas se convirtieron en no deseadas, se convirtieron en la parte más dura del día, haciendo cualquier cosa por evitar que llegase el momento de cerrar los ojos.
Aunque, obviamente, cualquier intento sería inútil, al fin y al cabo. Y a esas alturas, además, no merecía la pena intentarlo tanto.
