miércoles, 13 de noviembre de 2013


No acostumbro a hablar de este lugar, pero el caso es que lleva formando parte de mi vida casi la mitad de ella. La gente no entiende que pase aquí horas y horas, tardes enteras. Pero no lo entienden porque no entienden todo lo que este particular edificio me ha dado. Toda la sabiduría, la cultura, los amigos que ha introducido en mi vida. Me ha hecho hasta derramar lágrimas, me ha hecho sufrir incluso, haciéndome vivir una relación de amor-odio continuo, por todos los baches que he tenido que superar, que no han sido pocos, y el esfuerzo tampoco. Pero aún así lo bueno sigue siendo más, las sonrisas con cada melodía bien tocada, la admiración por aquellos que tanto saben y comparten sus conocimientos con todos nosotros, ese ímpetu, esas ganas e ilusión por hacer algo que muy pocos entienden que hagamos por gusto y tanto, tantísimo trabajo y esfuerzo.

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