La verdad es que nunca me disgustó haber nacido en noviembre. Siempre me ha gustado este mes, frío y lluvioso,de calles tan prematuramente oscurecidas, prisas y quehaceres. Supongo que me gusta porque este día rompe con todo eso, acunándome y meciéndome tranquilamente, recordándome quién soy. Puede que también sea porque me hace pensar que mis padres se quisieron en los inicios de alguna primavera lejana, ajenos a todo lo que crearon, hasta hoy.
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