Es la sensación de que todo marcha bien, pero no. Tu subconsciente manda señales de alarma pero las evitas. Haces lo posible por no escucharlas. Al fin y al cabo, ¿por qué preocuparse? si no hay problemas. Pero sí. Algo en ti a cambiado y no quieres verlo. MíRALO. Y afronta la realidad. No está bien jugar. Ni engañarse.
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