En ese momento todo era distinto, le notaba tan indefenso... ésa fue la única vez que, recuerdo, me hubiera abierto la puerta a sus sentimientos. Entonces tenía ganas de abrazarle y de decirle que yo nunca le dejaría solo, y se lo llegué a decir, mientras oía como las lagrimas le impedían hablar con claridad. Unas lágrimas que seguramente surgieron del rechazo de ella.simplemente hazlo.Abre los ojos.
Sólo quería decirle, como le he dicho otras veces, que pase lo que pase estoy aquí.
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