viernes, 4 de junio de 2010

Me asomo a mi agujero pequeñito.
Fuera suena el mundo, sus números, su prensa,
sus furias que dan a una su zumba y su lamento.
Y escucho. No lo entiendo.
Los hombres amarillos, los negros, los blancos,
la Bolsa, las escuadras, los partidos, la guerra:
largas filas de hombres cayendo de uno en uno.
Lo cuento. No lo entiendo.
Levantan sus banderas, sus sonrisas, sus dientes,
sus tanques, su avaricia, sus cálculos, vientres,
y una belleza ofrece su sexo a la violencia.
Lo veo. No lo creo.

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